Tenía poco más de veintiún años aquel junio de 1956. Herido en Argelia, convaleciente en el hospital militar de Versalles. Cuerpo recuperándose, pero el deseo ardía. Provincial, uniformado, brazo en cabestrillo. En la cafetería de la Galería del Lido, Champs-Élysées, vi a Simone. Sesenta y seis años, como yo hoy. Rostro arrugado con dulzura, ojos claros, pecho generoso bajo blusa abotonada. Pelo gris, chaleco de cuernos, pantalón negro ceñido a un culo pleno. Me acerqué nervioso. ¿Prostituta? No, dama BCBG tomando un express.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

—Madame, ¿me permite ofrecerle algo?

La Aproximación

Sonrisa sorprendida, bienveillante. Me miró el brazo vacío. Pánico. ¿Error? No. Ella insistió en pagar. Pidió dos cafés. Mi amigo camarero guiñó ojo. Rompió el azúcar para mí, removió. Familiar, maternal. Pero mi polla se movió. La miré descarado, deseo en ojos. Ella lo notó, se sonrojó, pero sonrió. Charla banal. Cuatro de la tarde.

—¿Planes en París?

Bredouillé. Tardío, cansado. Pero ella: coche cerca, vivo cerca de Versalles, te llevo. ‘Nosotros’. Complicidad. Mano en la suya. Ojos tiernos, acuerdo. En su Simca-Aronde negra, túnel Saint-Cloud, camino de escuelas. Bosque de Marly. Conversación insulsa. Luego, voz suave:

—Me gustas mucho. Estás excitado. A mi edad…

—Inmensamente deseable, Simone.

Mi verga endureció. Paró ante barrera. Paseo. Mano en mano, cabeza en hombro, seno contra mí. Susurro:

—Perdóname, te deseo…

El Instante

Beso en garganta arrugada. Pubis contra pubis. Temblor. ‘Hace diez años sin hombre’. ‘Deseable’. ‘Tú también’. Manos en nuca. Fricción. Beso cerrado, luego lenguas furiosas. Salivas mezcladas. Se deslizó al suelo con plaid. Temblando, se tendió. Desabotoné chaleco, blusa. Sujetador grande. Ella lo quitó. Senos pesados, lacteos, caídos. Aréolas anchas, pezones rosados erectos. Los palpé, chupé. Gemidos.

—Ven, hazme bien…

Nervios. Mi sexo goteaba. Ella jadeaba.

Manos en mis pechos. Lamida. Mi turno. Bajé pantalón. Bragas empapadas. Se las quitó. Desnuda casi. Ano ancho, violáceo. Dedo húmedo entró. Suspiro. Vientre blanco, cicatriz. Vello gris ralo. Labios mayores frios, mojados. Clítoris rosado bajo capuchón. Lo froté. Cyprina viscosa. Tres dedos en vagina. Orgasmo: temblores, glapidos. Lengua en coño inundado. Mouille acre. Ella abrió piernas, apartó labios. Vulva obscena, bella. ‘Lámeme, bebé’.

Su turno. Camisa fuera. Pezones lamidos. Pantalón abajo. Vergo tiesa. ‘Tómame, córrete en mí’.

Desnudos. Pubis rozando. Dificultad entrada. Cunnilingus frenético. Luego, embestida. Hoqueo placer. Vaivenes salvajes. Pubis chocando. ‘Más hondo’. Senos apretados. Esfínter contra verga. Un solo cuerpo. Sol en espalda. Lengua en rostro, cuello. ‘Tócame clítoris’. Fourmillement. Gritos. Penetré fondo. Explosión esperma caliente. Ella aulló, jugos suyos. Éxtasis compartido.

Quedamos pegados, sexos unidos. Caricias. Hora en sous-bois. Mi erección cayó. Manos en coño gluant. Besos. No volví a hospital esa noche.

No fue única. Diez meses con ella en Vésinet. Felicidad. Ardiente, tierna. Fin: Porsche regalo, sortija, juramento no volver. Cumplido hasta hoy. Este relato, su homenaje. In memoriam. Fin de inocencia. Descubrí placer maduro, prohibido, eterno.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *