Era una noche cualquiera en nuestra cama, después de una cena regada con vino. Yo estaba un poco achispada, el cuerpo flojo pero el deseo encendido. Pascal me había hecho correr dos veces, con esa lengua suya que sabe dónde ir. Me puse a cuatro patas, cabeza hundida en los brazos, muslos abiertos. Sentí su aliento caliente subiendo por mi raja, lento, juguetón. Sus manos separaron mis nalgas. La lengua se endureció, presionó mi ano. Lamía en círculos, entraba un poco. Gemí bajito. El placer subía como una ola.
Al principio, lo rechacé. Antes, otro lo había intentado mal, puro dolor. Pascal era más grueso que la media, me asustaba. Pero él esperaba, paciente. Jugaba con mi culo a menudo: dedos, lengua. Me volvía loca. Esa noche, con dos dedos dentro, fáciles, lubricados, no aguanté. Abrí más las nalgas yo misma. ‘Fóllame el culo’, le dije. ‘¿Segura?’, preguntó. ‘Date prisa, idiota, antes de que me arrepienta’.
La aproximación: espera temblorosa
El corazón me latía fuerte. Miedo y ganas revueltas. Sudaba. Él metió dedos en mi coño empapado, los pasó al ano. Se colocó atrás, incómodo para él. Sentí el glande en mi roseta. Presionó. Nada. ‘¿Ya?’, pregunté. ‘Entró’, dijo. Pero lo noté después: mi culo estirándose, lento, hasta el fondo. Sus huevos tocaron mis nalgas. No dolió tanto. Me di cuenta de lo llena que estaba. Se quedó quieto, acariciándome tetas, vientre, caderas. Empecé a moverme yo, despacio.
El instante y la huella: penetración y despertar
Agarró mis caderas. Embestidas crecientes, profundas. Couinaba de placer. No necesitaba tocarme el clítoris. El roce anal me llevaba al borde. Él gruñó, eyaculó dentro, caliente, llenándome. Yo exploté sin dolor, pura dicha. Se salió con un ‘plop’ chistoso. Reímos. Me besó la espalda. ‘Gracias’, le dije. Esa noche, mi culo se abrió al mundo.
Desde entonces, cuando siento su glande ahí, abro las nalgas con gusto. Rompió el miedo. Descubrí un placer nuevo, crudo, mío. La inocencia se fue, pero vino libertad. Ahora, lo pido. Recuerdo esa tensión primera, el estiramiento, el éxtasis. Nervios que se volvieron adicción. Pascal me enseñó a volar así.