En mi estudio del château de Fontvieille, todo estaba listo. El colchón sobre la mesa, la toalla grande, el aceite de semillas de uva con lavanda. Esperaba a Anne-Marie, mi Nanou. Arlette la había convencido. Su espalda dolía años. Yo, viudo de setenta y tres, con un don dudoso para curar. Nervios en el estómago. ¿Aceptaría desnudarse? Su timidez me impresionaba. Llegaron. Arlette se tumbó en la cama como una reina. Anne-Marie se sentó en la silla, espalda expuesta. Manos temblorosas. Coloqué una en sus lomos, otra delante, sin tocar. Nada. Subí despacio. Calor leve. Ella susurró: ‘Oh, qué calor’. Autosugestión. Balayé su columna. Lágrimas rodaron. ‘Gracias, es maravilloso’. Prolongué. No curaría, pero masajearía. ‘Quítate la ropa’, dije. Se sonrojó. ‘Confiío en ti’. Me giré. Ruidos de tela. Arlette se fue. ‘Está lista’. Boca abajo, solo bragas y vendaje en el pie. Piel pálida, suave. Culo redondo, sensual. Aceite en manos. Empecé por hombros. Elástica. Desaté nudos. Habló bajito. Vida rota por madre posesiva. Masturbación sola. ‘Con los pepinos del mercado’. Nervios míos crecían. Malaxé espalda. Bajé a nalgas. ‘Quítate las bragas’. Las deslicé. Piernas temblaban. Pies, pantorrillas, muslos. Gemía suave. ‘Eres el primer hombre que me toca’. Canté la canción de Charlotte. Reímos. Se abrió. Fruncí labios vaginales. Húmeda. Lengua en clítoris. Saltó. La calmé. ‘Controla, Nanou’. Ojos sumisos.
Me giré. ‘Ahora el frente, por placer. Tú decides’. Segundos eternos. ‘Estoy lista’. Desnuda total. Pechos cónicos, pezones largos. Vientre suave, vello salvaje. Abrió piernas. Vulva expuesta. Mirada de entrega total. Miedo y deseo. Caricias en cuello. Bajé a pechos. Pezones duros. Apreté. ‘¡Más fuerte!’. Se desmayó. La desperté. Imploraba. Mordí suave. ‘No te haré daño’. Obedeció. Labios hinchados. Dedo en vagina. Grasa. Froté punto G. Dos dedos. Clítoris con palma. ‘Mírame’. Ojos fijos. Temblores. Espasmo. Colapsó en mis brazos. Primera vez real. Maladroite, cruda. Mi polla dura, pero suyo el placer.
La Aproximación
La senté. Besos. ‘Eres mi dueño’. Rechacé esclavitud. ‘Ríndete’. Se vistió riendo. Arlette entró. ‘Tus ojos brillan’. Fin de inocencia. Nanou, virgen de hombres, abierta. Nervios rotos en éxtasis. Ahora suya la libertad. Mía, el recuerdo nervioso, excitante. Caminé cambiado. Ella, renacida.