Lunes por la noche. La noche cae sobre nosotros encendiendo un cielo estrellado, surcado por satélites brillantes. Hora de volver a casa después del footing semanal. Yo, Rocco Sirefroidi, y Tina Maffam, mi novia. Bajo la ducha humeante que compartimos al llegar, nuestros cuerpos envueltos en vapor. Como cohetes listos para despegar. El tiempo suspendido. Sus perfumes me invaden. Fantaseo con follar en ingravidez.
Mis manos savonan sus pechos con lentitud. Nervios me trepan. Es la primera vez que siento esto tan fuerte. Sus pezones endurecen bajo mis dedos. Me excita lo desconocido. Salimos. Mi sonrisa la inquieta. En la puerta del dormitorio, la acoso con chistes tontos de oficial espacial. ‘Capitaine, tu traje de vuelo es perfecto: piel de chica, aroma a islas, pubis decorado’. Ella frunce el ceño. Me tumbo en la cama, agarro un cómic viejo de la Luna. De repente, su cuerpo a mi lado, bajo el edredón, se agita. Secusiones familiares. ‘¿Qué pasa? ¿Ventana de lanzamiento?’, pregunto. No responde. Arroja todo: almohadas, edredón, mi camiseta. Queda desnuda. Solo su vello negro en el pubis, pezones rojo ladrillo, labios satinados, culo bronceado redondo.
La Aproximación
Yo solo con mi polla floja. Me remueve el culo contra mí. Primera vez que me provoca así. Nervios y erección suben. Me mira ardiente. Tres chupadas y dos manoseos, y estoy listo. Me monta en posición loto. Sus ojos fijos en los míos. Manos en mi cuello. Comprueba mi placer. Yo agarro sus caderas. Maladroite al principio. Intento seguir su ritmo pélvico. Fuerte. Mecánico. Sudor. El corazón late como un cohete.
Sus ojos perforan mi cerebro. Conecta mi deseo al suyo. Arcos eléctricos. Zona roja. Mi dedo en su boca enciende todo. Haleto. El gruñido de Ariane 5 vibra la cama. Ella a 80 embestidas por minuto. Sus manos en mis mejillas mientras se empala y me besa. Duda: ella manda. Su mano guía mis dedos a su ano. Circulares. Su culo se arquea. Sonrisa. ¿Le gusta? Voz interna: ‘Sigue. Besos. Orgasmo en 270 segundos’. Postcombustión. Se aprieta los pechos. Su coño quema mi polla. Quiero lamerle el clítoris, pero va demasiado rápido. Dedo en clítoris. Gritos. Demasiado. ‘¡Mierda!’, gruño.
El Instante
Tiembla. Fugas entre muslos. Mayday. Silencio. Se desmaya en orgasmo. Su vagina contrae. Mi polla atrapada. Pánico. Pienso en bomberos para desinflarme. Funciona. La acuesto. Boca a boca. Vuelve. Ojos de cometa. Sonrisa. Una mujer gozando es más bello que la Tierra desde la Luna.
La Huella. Fin de mi inocencia. Esa primera vez brutal abrió horizontes. Nervios rotos en placer puro. Tina, mi fusée. Nunca igual.