Era casi mediodía. En la cocina, después del desayuno, esperábamos a Marie. Mi corazón latía fuerte. Anoche habíamos jugado sado-maso con mi marido. Me sonrió tierno al despertar. ‘Eres perfecta’, me dijo. Pero hoy, Marie venía. Todos los domingos, pero esta vez sentía nervios nuevos. Como si fuera la primera. Miedo y deseo mezclados. ¿Qué traería?

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Llamaron a la puerta. Entró sonriente. ‘No comí postre. Quiero una chatita jugosa’, rió. Contamos nuestra noche. Se excitó. ‘Me hubiera masturbado viéndolos’, confesó. Mi marido sonrió pillo. ‘Algún día’. Luego, su sorpresa: una cinta porno. ‘Haré con tu mujer lo del video. Tú mira o únete’. Mi coño se humedeció. Él ya tenía la polla dura.

La Aproximación: Nervios y Deseo Incontrolable

Puso el sofá al centro. Me pidió ponerme de pie. Pasó atrás. Ató mis manos al pie del sofá. Tiró fuerte. Mi minifalda subió. Faldas al aire. Ató tobillos. Piernas abiertas al máximo. Estirada, expuesta. Culo fuera. A su merced. Nervios me temblaban. Excitación subía. Inocencia rompiéndose.

Se acercó a él. ‘Ahora, le hago una mamada delante tuyo’. Él se paró frente a mí. Bajó su jeans. Boxer al suelo. Polla tiesa. Se arrodilló. Mirándome a los ojos: ‘Verás cómo lo hago gozar. No solo tú’. Protesté flojo. Ella engulló todo. Hasta la garganta. Él gimió. La miró. ‘Correré en tus labios’, le dijo. Lamía despacio. Bolas en mano. Glande mordido suave. Él temblaba. Yo sudaba. Primera vez viendo otra chupársela así. Tensión brutal.

Aceleró. Polla hinchada. Besó la vena. Él al borde. Me acercó. ‘Córrete en su boca’. Jet tras jet en mis labios. Caliente. Quería lamer, pero atada. Ella lo sentó. Puso el video. Gemidos de la tele. Volvió atrás. Manos en mi culo. Levantó falda. Desnuda. Tomó dildo vibrante. Lo pasó por mis nalgas. Gemí. Subí culo instintivo.

El Instante y la Huella: Placer Brutal que Cambió Todo

Se metió bajo mí. Mordió pezones. Dedos en coño. Dildo en ano. Grité placer. Él se masturbaba viendo. Se acercó. Polla a mi boca. La chupé apretada. Ella tocó sus bolas. Dedo en mis labios. Lamí todo. Él alcanzó coño de ella. Gemíamos con la tele. Dildo entró en mi culo. ¡Horror y éxtasis! Boca llena, grité.

Él se retiró. Esperó. Ella sacó dildo. ‘Fóllala por atrás’. Me coloqué. Entró suave en ano dilatado. Marie dedos en coño. Boca en clítoris. Chupaba todo. Cuerpos contra mí. Golpes fuertes en culo. Ella lamía jugos. Clítoris succionado. Explosión. Eyaculaba temblando. Él se corrió dentro. Ella bebió todo. Gritos con la tele.

Nos desataron. Abrazados, jadeando. ‘Eres genial, Marie’, besé. Él calló, pero ojos lo decían. Ducha. Agua caliente. Savoné su cuerpo. Yo en su coño. Me senté. Abrí labios. Boca adentro. Él polla entre muslos. La levantamos. Deslizó en ella. Yo lamía polla y clítoris. Dedos en coño. Eyaculamos juntos. Temblores.

Secos, cocina. Vino. Brindis al placer. Comida. Risas. ‘Vamos al cine’, propuse. Él rió. ‘Dos golosas me matan’. Esa mañana cambió todo. Inocencia ida. Ahora, adicta a lo prohibido. Nervios dulces recuerdos. Cuerpo marcado por primera vez así. Horizonte abierto.

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