En mi habitación del hotel, la noche anterior. El regalo dorado con lazo azul. Seis abuelos jubilados y Fred mirándome. Abrí el estuche rojo con signos chinos. Dos bolas de marfil unidas por un hilo. Boules de geisha. Me sonrojé. Sabía qué eran. Risotadas grasas. Fingí gracia, las agité. Tintineo interno. ‘¡No se van a gastar pronto!’, dije. Risas. Mandé a todos a la cama. Tour Eiffel mañana.

Golpes en la puerta. Fred, mi chófer y amante ocasional. ‘¿Las pondrás mañana?’. ‘¡Ni loca!’. Insistió. Amenazó con contarlo al grupo. Recordé el año pasado: sin bragas en el Mont-Saint-Michel, falda corta, jubilados detrás riendo. Cedí un poco. ‘Veremos’. Se fue sonriendo.

La Aproximación

Mañana. Ducha larga. Dudé. Fred hablaría por el micro del bus. Juego y miedo. Saqué las bolas del estuche. Frías. Plástico duro. Mi sexo seco. Como un tampón, las empujé adentro. Primera vez. Molestia. Vestí uniforme azul marino. Caminé. Choque suave. Masitas de plomo dentro vibrando. Calor dulce creció. Movimiento constante. Placer nuevo. Difuso. Inacabado. Nervios en el estómago.

Bus. Marilou, yo, micro en mano. ‘Pilier Nord’. Calor sofocante. ‘¿A pie conmigo o ascensor con Fred?’. Jubilados se apiñan a mi lado. Ojos devorándome. ‘¿Listos para 480 escalones?’. ‘¡Sí!’. Subimos. Sigo al frente. Cada paso, bolas chocan. Vibraciones al clítoris. Endurece. Hanches trabajando. Vagina contrae. Culotte moja. Ondas de placer. Ritmo de mis pies. No llegaré arriba.

Pausas en rellanos. Excusa: verificar grupo. Apoyo en barandilla. Aprieto muslos. Boules se mueven fuerte. Ruido imaginario. Corazón galopa. Clítoris pulsa contra tela. Risa forzada: más rolido. Fuego en vientre. Pezones duros. Manos en estómago. Espasmo. Cierro ojos. Mordida en labios. Turistas pasan. Imposible tocarme.

Media subida. Boules se asientan. Menos choque. Masitas giran libres. Golpes amplificados en paredes sensibles. Inflamadas. Cada impacto, jadeo. Dificultad para avanzar. Voluptuosidad invade. Senos pesados. Otra pausa. Miro arriba. Mitad por hacer. Voy a correrme aquí. Ante todos.

El Instante

Últimos escalones. Corazón loco. Labios apretados. Vientre ardiendo. Culotte empapada. Mano en barandilla, otra en panza. Plataforma. Grupo aplaude. Sonrío débil. Fred, fresco del ascensor, distrae: ‘¡Veis el paisaje!’. Me derrumbo en banco. Nueva vibración. Borde orgasmo.

Fred acerca. ‘¿Bien?’. ‘No sé’. ‘¡Las llevaste!’. ‘Ayúdame, baños’. Empleado abre local. Puerta cierra. Levanto falda. Bajo bragas mojadas. Labios hinchados. Dolor-placer al tocar. Fred se arrodilla. Beso pubis. Dedos buscan hilo. Vagina gonflada aprieta. Suspiros míos. Contrae. Encuentra cordón. Tira suave. Primera bola sale. Segunda fuerza. Chorros de jugo.

Siento asiento. Fred saca polla dura. ‘Aquí, en la Torre’. Penetra. Grito: dolor gozo. Sensible. Cambia: perrito. Abro vulva. Entra mejor. Froto clítoris. Rugido largo. Eyaculo fluido. Él explota dentro. Inmóviles. Salida: casi orgasmo otra vez. Labios triples volumen. Parois rozan.

Vestimos. Salimos. ‘¿Mejor?’, pregunta empleado. Sonrojo. Reúno grupo. Caminando, labios frotan. Secousses reverberan. Placer virtual persiste. Susurro a Fred: ‘Como si aún estuvieran’. ‘Me alegro del regalo. Al septimo cielo’. ‘¡Cabrón!’.

Inocencia rota. Descubrí umbrales nuevos. Cada paso ahora evoca aquello. Nervios dulces. Excitación eterna.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *