Alrededor de las 15 horas, en mayo, me despierto en esta cama de hospital. Acabo de sufrir un accidente tras huir con mis cosas de casa de mi ex. Mi rostro está cubierto de vendajes. Solo se ven mis labios y ojos azules. No recuerdo todo, pero oigo a los médicos: quedarán cicatrices. Joder, con las tías va a ser peor.

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No entiendo cómo acabó así con la última. Era mona, deportista, tonta pero loca por el sexo. Al menos una vez al día, en cualquier sitio, creativa. Ahora la echo de menos. Bueno, el sexo. Mi hermano dice: ‘Antes de querer volver con tu ex, mastúrbate. Si aún la quieres, es real’. Buen consejo.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo

Mi hermano viene hoy con su novia, Sophie. Mi sueño de adolescente. Brunita delgada, pecas en nariz y frente, ojos verde esmeralda en almendra, eyeliner negro. En el cole, misma clase, pero yo solo pensaba en fútbol. Un día, en la piscina, EPS, llega con bikini azul. Aprieta sus pechos. Frío en la piscina, pero ella me calienta el corazón… y más. Un año menor que ella, fuera de su liga, pero enamorado. Me pillaba mirándola en clase.

Nunca le dije nada. Perdí el tren: volvíamos juntos a casa, se quejaba de mates, yo sacaba 20/20. En vez de ofrecer ayuda, le dije clases particulares. Idiota. ¿Qué habría pasado en sesiones privadas?

Cuántas pajas pensando en ella. Estoy solo, comida a las 18:30. Saco gel íntimo del bolso, unto la mano, bajo y empiezo. Aaaaah, Sophie. Masturbarme pensando en la novia de mi hermano es raro, pero la vi primero.

Imagino apretar sus tetas, besos profundos. Mi polla resbala en la mano. Quiero durar, pero vienen. Acelero. Toc-toc. Puerta se abre. Paro, aplasto polla contra vientre. Entra Sophie. Pelo negro en moño, ojos verdes perfectos, pecas al sol. Top rosa sin sujetador, tetas firmes. Falda blanca volada, muestra muslos al andar.

—¿Cómo va la momia? —dice riendo.

—Bien, ¿y tú?

Sorprendido en plena faena, rezo para que no note nada.

—¿Tu hermano no viene?

—Dijo que nos veamos aquí. ¿Daños?

—No sé, cicatrices seguras. No embellecerá mi cara.

Rezo. Conversamos, pero fijo en sus tetas. Excitación no baja. Gel en mesa. Brazo derecho bajo sábanas sujetando polla, izquierdo arriba. Late hace cinco minutos. Necesito distraerla.

—¿Me traes agua?

—Carafe aquí. Te sirvo.

Agarra carafe junto al gel, me da vaso. Cojo con izquierda, me tuerzo. Nota algo.

—¿Otros daños? —Levanta sábana.

No tiempo. Ve mi polla dura contra vientre.

—¡Vaya, solo no te aburres! Pídeme intimidad. Vuelvo en diez, busco a tu hermano.

Va a puerta. Mi boca suelta:

—¿Me ayudas?

—Raro, dada nuestra relación. ¿Qué quieres?

—Primero, saber a quién pienso.

Sorpresa total.

—Gracias a ti mis primeras emociones. No olvido tu bikini azul en piscina.

—¿Sabes? Aún me queda. Piensa en quien quieras, acaba rápido.

—Con ayuda, voy veloz.

—¿Striptease también?

—Solo una mano…

Duda, suelta puerta. Mira mi cara vendada. Piedad. Se acerca, manos en cabeza, baja mejillas, cuello. Izquierda en pectorales, derecha a ombligo, roza, a cadera, muslos. Agarra huevos, masajea. Toma polla.

Lenta, destapa cada ida y vuelta. Acelera. Quiero alargar, pero riesgo. Pido vista.

El Instante: Contacto brutal y éxtasis

—¿Me los enseñas? Soñé tanto.

Mano izquierda sube top: vientre plano, ombligo. Sube, tetas libres. Deja top arriba.

—¿Así los imaginabas?

—Perfectos. Mejores.

Acelera. Tetas rebotan. Quiero lamer pezones. Demasiado bueno. Ella impaciente.

—¡Escupe ya!

—Tu boca.

Baja, frota glande en tetas, pezones. Gobe, mama y pajea base frenética. Ojos en mí, verdes. No resisto. Eyaculo en boca. Traga cinco chorros, algo gotea labios, polla, dedos. Limpia dedos, polla, deja sobre vientre.

Va a puerta. Abasourdo. Abre, sale, cierra. Puerta abre. Intento sábana, tarde. Sophie. Sube falda, baja tanga rosa.

—Aún tieso. Réndeme servicio. Hubieses pillado señales antes.

Me levanto. Manos en puerta. Beso cuello, subo falda, acaricio culo redondo. Presiona contra mí. Polla entre muslos, empapada. Entro fácil. Suspira. Agarro tetas, vaivén suave. Mano suya a clítoris.

—¡Hazme correr!

Acelero, malneo teta izquierda, pinzo pezón derecho. Sigo su ritmo. Dos minutos, orgasmo brutal.

—Así es rápido.

Bajo top. Mi mágico momento.

—Te daré lo que quería a tu hermano, si no quisiese su fantasme: cornudo delante.

No entiendo. Coge taburete, ante puerta. Sienta, ofrece culo. Gel en mano, me da. Unta ano, dedo, dos.

—¿Me follas el culo?

Polla dobla volumen. Apunto glande, entro lento. Empuja. Al fondo, gime. Dolor en cara, aún guapa. Manos caderas, limpio suave. Beso mejilla, salgo, penetro seco.

—Hmmm, otro lo echará de menos. Mira hacia ti.

No pregunto. Beso anal, suave-duro. Voy a correr, beso primera vez. Grita en boca, devuelve pasión, aparta.

Ojos verdes, me derrito. Salta, besa voraz. Titilo teta. Me tira cama, tira tanga cara.

—Regalo —sonríe, sale. Semen baja muslos.

Abasourdo. Sale hermano de cortina.

—¡Disfrutaste!

Sonríe. Fantasma realizado.

—¿Sabes que la perdiste? La diste a tu hermano.

—Vuelve, loca por mí.

No la vi más. Fin inocencia. Esa primera vez, eterna.

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