Estábamos en la terraza, bajo la luz gris del atardecer lluvioso. El aire olía a jazmín mojado y a sexo lejano. Christèle y yo, hipnotizados por la escena en el sillón de mimbre. Un negro imponente, polla tiesa al cielo, pantalones bajados. Dos tíos sostenían a una mujer, falda subida, encajada en un liguero negro. La bajaban despacio sobre esa verga gruesa. Suspiraba al sentirla entrar. Subían, bajaban. Ondulaba ella sola ahora, empalada. Nos miraban, dedo en labios. Silencio.
Se levantaron. Ella, voz ronca: ‘Bienvenidos, perdón, no pude esperar’. Se fue con ellos. Quedamos con él, Aurélien, riendo. ‘Su coño es estrecho, me dejó a medias. Tú, ven a chupármela’. Me miró fijo. Garganta seca. Christèle me dio un codazo. ‘Hazlo, amor. Siempre quise verte’. Sus ojos brillaban, mano bajo falda, masturbándose ya.
La Aproximación: Temblor ante lo Desconocido
El corazón me latía en las sienes. ¿Yo? ¿Chupar polla? Jamás lo imaginé. Pero su excitación me encendía. El deseo luchaba con el miedo. La polla goteaba jugos de ella, reluciente. Me arrodillé entre sus piernas musculosas. Olor fuerte, almizclado. Manos temblorosas, la agarro. Gruesa, venosa, caliente. Labios cerca del glande hinchado. Duda. Empujo. Entra en mi boca.
Sabor salado, amargo. Dulce de su coño antes. Mal torpe. Lengua plana, chupo. Subo, bajo. No es fácil. Dientes rozan, él gime. Aprieto base, masturbo mientras. Miro de reojo: Christèle se toca furiosa, clítoris hinchado bajo falda. Me excita verla. Acelero. Polla palpita. Se hincha más. ‘¡Joder!’, gruñe. Chorros calientes, espesos. Me llena la boca. Tos, quiero escupir. ‘¡Traga!’, ordena Christèle.
El Instante y la Huella: Del Contacto al Irreversible
Retrocedo, semen chorreando barbilla. Otra descarga en mi cara, caliente. Christèle se arroja, lame mi piel. Boca llena aún, no trago. Me besa, lengua invade. Compartimos ese gusto viscoso, salado. Lo escupimos de un lado a otro. Ella lo devuelve, ‘Traga ahora, prueba’. Obedezco. Desliza garganta. No tan malo. Calor en estómago. Inocencia rota. Nuevo horizonte.
Nos levantamos. Me ajusto pantalón, polla dura aún. Gong resuena, fuerte. Aurélien: ‘Lo serio empieza’. Nos sigue adentro. Aplausos. Sabor persiste, mezcla de champagne y semen. Christèle sonríe, cómplice. Ya nada igual. Esa primera vez, torpe, cruda, me abrió puertas prohibidas. Nervios convertidos en adicción. Fin de la inocencia, inicio de todo.