Mis manos sobre la almohada se crispan en el gato que se instaló ahí la noche. Su Majestad se va refunfuñando, mordiendo un dedo al pasar. No abro los ojos aún. Párpados, quédense cerrados. Saboreo la penumbra, no es noche profunda. Semi-sueño. Retengo la inercia, me enredo en la torpeza. Un poco más. ¡Maldito despertador!
Siento el cuerpo despertar lento, acolchado. Peso de las sábanas. Hombro fresco, descubierto en la noche. ¿Y si no voy a trabajar? Burbujas de pereza estallan. Veo azul tras párpados. Hormigas perezosas invaden. Mmm, no trabajar. Quedarme en cama. Me giro, ojos sellados. Pies encuentran hueco entre sábanas suaves y edredón mullido. Salen al aire libre, se agitan rítmicos, me mecen. Aire acaricia.
La Aproximación: Espera Tensa y Deseo Ardiente
Día en cama, viable. Pero termitas de culpa persiguen hormigas. Gato salta en pies, garras adelante, juega. Pff, ojos se abren. Tsst, vete gato. Primera vez a su lado. Él respira cerca. Corazón late fuerte. Nervios. ¿Qué pasa ahora? Palma en su almohada, acaricio. Seda bajo dedos. Hundo cabeza, inspiro. Su olor, viril, mezclado con mío. Nuevo. Me abrazo a la almohada, pero es él. Ronco suave. Quiero sus caricias, besos en nuca, mano en mi sexo dormido. Giro despacio. Siento calor de su cuerpo. Pecho peludo roza espalda. Dureza en riñones. Miedo me sube estómago. ¿Y si duele? Deseo moja entre piernas. Me vuelvo, toco piel. Cara. Sonrío, ojos entrecerrados. ‘Buenos días, amor’, susurro. Voz ronca. Mano vaga. Empujo culo contra él, provocante, perezosa.
Basta, levanto. Pero él me retiene. Mano en cintura. ‘Quédate’. Pulso acelera. Cocina a rastras, bruma. Enjuago cafetera, agua, fuego. Olvido café. Froto cuerpo contra suyo, apoyo cabeza en espalda. Ríe, mente viva. Yo atontada. Olor café poivrado. Me siento sol, suelo. Taza en manos. Gota escapa, lamo. Suave. Quiero su redondez, lengua en copa sobre él. Vacío en boca. Labios pesados. Lengua hurga, papilas rozan. No basta. Sus papilas, más ricas. Injusto.
Me estiro, café aviva. Placer invade. Me tumbo sol, ojos cerrados. Brazos tensos, piernas curvas. Pelvis sube, busca caricia. Gato llega, se acurruca. Dedos en pelaje. Ronronea. Le digo te amo, nombre secreto. Se va, espera comida.
El Instante: Contacto Brutal y Descubrimiento
Ducha. Luz fuerte. Desnudo rápido. Agua. Imaginé apoyarme en su espalda, brazos en vientre, manos cariciosas. Ahora real. Él entra. Luz demasiada, pero oigo. Me giro, pego. Agua tibia. Sensaciones agudas. Gel invade nariz. Su jabón, mmm. Agua fría corta. Piel contrae.
Gato en inodoro, ignora. Serviette áspera, seco delicioso. Crema, olor que le gusta. Claves. Recuerdo bolsillo suyo. Gato bloquea puerta. Lo echo. Talones escaleras. Falta beso adiós. Labios cosquillean.
Él me gira. Ojos hambrientos. ‘No te vayas aún’. Nervios explotan. Lo empujo cama. Primera vez. Manos torpes en su polla. Dura, venosa. Tiemblo. Él guía. ‘Así’. Boca cerca. Saliva gotea. Lamo punta, salado. Maladroite, dientes rozan. Gime. Excita. Piernas abiertas. Dedos en coño mojado. Virgen ahí. Dolor punza. ‘Despacio’. Polla empuja. Rasga. Grito ahogado. Lleno. Mueve lento. Nervios virgen, placer nuevo. Sudor. Olor sexo. Caderas chocan. Clit fricciona. Olas suben. Exploto primera vez. Él gruñe, llena.
Después. Cuerpo laxo. Inocencia rota. Horizonte abierto. Café sabe distinto. Ducha lava semen. Salgo, piernas flojas. Él besa cuello. ‘Vuelve pronto’. Falta pesa dulce. Esta noche, su olor en sábanas. Me falta, pero vive en mí. Lágrima, risa. ‘¿Cómo fue tu día?’ ‘Me extrañas…’