Recuerdo ese día en los vestuarios del gimnasio. El aire húmedo, el olor a sudor y cloro. Mi corazón latía fuerte. Acababa de correrme con Warren contra el casillero. Su polla aún dura dentro de mí. Pero él susurró: ‘Me guardé para tus nalgas, preciosa’.
Mis tripas se retorcieron. Nunca había probado por detrás. Miedo puro. ¿Dolería? ¿Me rompería? Pero el deseo ardía. Miré a Myriam cabalgando a Drake. Sus ojos en mí, excitados. Shane ya había eyaculado en mi garganta. Todo mi cuerpo vibraba. Inocente ya no, pero esto… esto era nuevo. Prohibido.
La espera tensa antes del acto prohibido
‘¿Nunca por atrás?’, dijo Warren suave. ‘Seré gentil’. Shane rio: ‘Es un osito’. La idea de la verga enorme de Shane ahí me heló. No. Warren sería. Condición: a cuatro patas, cara entre las piernas de Myriam. Todos asintieron. Puse los colchones… no, los bancos. Cambiamos posiciones. Myriam encima de Drake, Shane la follaba ya. Yo, frente a su coño chorreante. Warren detrás.
El pulso me martilleaba las sienes. Sudaba. Miraba el coño de Myriam, lamiendo el semen de Drake. Sus labios hinchados, sabor salado y dulce. Intentaba calmarme. Pero sentía sus dedos. Primero uno, rozando mi ano. Círculos suaves. Presión. Entró despacio. Glotón absurdo escapó de mi boca. Rubor. Otro dedo. Lubriqué su glande en mi coño empapado. Temblores. Mi ano se abría, traidor.
‘Lista’, murmuró. Sus muslos aprisionaron los míos. Glans contra mi entrada virgen. Empujó. Lento. El glande ancho forzó. Grimacé. Dolor agudo. ‘¡Me parte!’, pensé. Parecía eterno. Lágrimas. Luego, cedí. ¡Pum! Me clavó. Grito largo. Lleno. Quemaba. Su polla inmensa en mis entrañas. Mi ano luchaba, apretaba. Poco a poco, se relajó. Deslizaba. Placer raro brotó. Diferente. Profundo.
El instante brutal y el éxtasis final
Me acostumbré. Warren bombardeaba suave. Frotaba su vientre contra mi espalda. Brazos rodeándome. Prisionera feliz. Lamía a Myriam. Sus bolas negras, clítoris, verga de Shane entrando-saliendo. Gime. Drake se pajeaba sobre nosotras. Orgía total. Miradas cruzadas. Placeres enlazados. Mi culo se abría como flor. Olas subían.
Explotamos juntos. Warren inyectó semen caliente en mis nalgas. Shane inundó a Myriam, rebosaba. Lo lamí. Drake nos roció caras, pelo. Gritos. Míos, de Myriam. Orgasmo fiero. Colapsamos. Hediondos a sexo.
Después, ducha. Agua caliente lavaba, pero no la marca. Mi inocencia, ida. Miré el espejo mental. ‘Lo hice’. Miedo vencido. Ahora, adicta. Myriam sonrió. Helen esperaría mañana. Pero esa primera vez por detrás… cambió todo. Nervios, dolor, éxtasis. Horizonte abierto. Ya no virgen en nada.