Recordaba esa tarde en mi apartamento. Desnuda por completo. La quietud me envolvía. Puse la cadena hi-fi al máximo. ‘Total Eclipse of the Heart’ de Bonnie Tyler retumbaba. Mis plantas se hundían en la moqueta espesa. Delicia pura. Vi el esmalte descascarado en un dedo del pie. Me hice la manicura. Primero pies. Luego manos. La voz de Bonnie vibraba dentro de mí. Sacudía mi alma.
Tras la ducha, siempre me regalaba caricias largas. Ese día, quería más. Me tumbé en la moqueta de la habitación. Mis nalgas musculosas se acurrucaban en la suavidad. Dedos bajaron a mi intimidad. Húmeda ya. Un índice se coló. Lo saqué. Lo probé. Sabor salado, único. Lo chupé lento. Hasta perderlo.
La Aproximación: Espera, Miedo y Deseo
Cambié a Madonna. ‘Justify My Love’. Me encendía sin saber por qué. Fui al frigorífico. Pote de mermelada de frambuesa. Me senté en el sillón de mimbre. La devoré con dedos. Lasciva. Rozé mis pezones. Se irguieron. Duros. Ansiosos.
Pensaba en Franck. En Céline. Sus manos finas. Sus pechos pesados. Su vientre cálido. O el torso suave de él. Su olor macho. Su polla tierna. Pero Céline me obsesionaba. Su ombligo. Quería lamerlo. Miel y limón en su piel.
Sonó el timbre. Era ella. Céline. Habíamos pasado semanas amistosas. Pero ese día, el aire crujía. Nervios en el estómago. Corazón acelerado. Abrí desnuda. Ella sonrió. Entró. Olí su perfume. Mezcla de sudor sutil. Deseo latente.
Tomé su mano. Uñas largas trazaron jeroglíficos en sus dedos suaves. Temblaba. Ella también. Acercé mi cara. Cabellos se enredaron. Soie contra soie. Esperaba el beso. Pero desvié a su nuca. Bajo rizos dorados. Labios húmedos rozaron orejas. Frente. Párpados. Por fin, sus labios cereza. Seis meses sin besarnos.
El beso explotó. Alas de mariposa. Salto al vacío. Insistente. Lenguas exploraron bocas. Alientos cortos. Excitación gris.
El Instante y la Huella Eterna
Sus dedos se colaron bajo mi piel inexistente. Mi cuerpo se arqueó. Traidor. Palabras mentían. Carne gritaba. Toqué su vientre tibio. Se sonrojó. Pechos generosos. Los rocé. Lentos. Los lamí. Paciente. Ella gemía. Temblaba.
Uñas por muslos internos. Cerca. Tan cerca. Evitando el centro. Frustración dulce. Su flujo traicionó. Húmedo. Brillante. Cedí. Dedo en su clítoris. Deslizó suave. Insistente. Más abajo. Entrada caliente. Penetré. Gritos suaves. Melodía.
Mi lengua coqueta lamió el botón. ‘Voy a correrme…’, susurró. Explosión. Tripa en llamas. Yo me rendí. Abrí piernas. Su dedo en mí. Clítoris mío. Entrada mía. Olas. Me perdí. Rogaba no acabar. No quedar huérfana de su calor.
Después, vacío dulce. Inocencia rota. Cuerpo marcado. Alma abierta. Quería Franck también. Su mirada caramelo. Sincera. Pero no elegir. Casa en la playa. Puertas abiertas. Para él. Para ella. Para más. Al diablo los prejuicios.
El pote vacío. Lo tiré. Sonreí. Todo cambió esa tarde. Nervios rotos en placer. Horizonte nuevo.