Estaba en el asiento trasero del vagón del tren corail, a media tarde. Hacía una semana de vacaciones sola. Mi marido no podía venir. Decidí ir a ver a una amiga en tren. Hace diez años que no subía a uno. Cuarenta años, morena de pelo corto, con curvas. Vida normal, marido que adoro. Nada de exhibicionismos. Pero ese día, algo me encendió.

El tren iba medio vacío. Pareja mayor al frente. Otro joven. Tres señoras charlando. Pasada una hora, para en un pueblo. Sube él. Treinta y tantos, guapo, bien vestido. Gendre ideal. Mira el vagón como buscando algo. Se sienta frente a mí. Sonríe ancho. El tren arranca.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo

Me mosqueo. Hay sitios libres. Pienso en cambiarme. Pero me quedo. Leo mi revista. Luego noto su mano. En la bragueta. Movimientos lentos. Discretos. La bossa crece. Me ofendo. Pero miro de reojo. Ruborizada. Picor en el coño.

Calor de canícula. Llevo vestido de verano, escote corazón, falda cruzada. Sin sujetador. Solo tanga de encaje. Me excita su juego. Bajo la revista. Me mira fijo. Ojos en los míos. Descarga en mi entrepierna. Coño hinchado. Clítoris palpitante. Quiero masturbarme ya.

Ecartó piernas un poco. Levanto falda. Sonríe. Meto mano en tanga. Busco clítoris. Él frota más fuerte. Bossa enorme. Otros pasajeros lejos. Tren traquetea. Me mojo.

No aguanto. Me levanto un poco. Tanga a los tobillos. Al bolso. Muestro mi triángulo de pelos. Epilada brasileña hace días. Labios y clítoris a la vista. El mío es grande. Rojo, hinchado. Pongo pie en asiento. Abro todo. Él devora con ojos.

—Magnífico. Ese clítoris… Me pones cachondo —susurra. Sigue frotando.

Follía. Saco tetas del escote. 95C, hinchadas, pezones duros. Piernas abiertas, coño expuesto, tetas al aire. Me siento puta. Listo para follar con cualquiera.

Él mira tetas y coño. Comprueba adelante. Desabrocha. Saca polla. Gruesa, masiva. Glande rojo, hinchado. Sacude huevos por bragueta. Grandes como pelotas.

Nos miramos sexos. Masturbo clítoris. Dedo en labios. Entra en coño. Placer sube rápido. Él pajea fuerte. Respiración agitada.

Empujo culo al borde. Él igual. Piernas entrelazadas. Cerca. Muy cerca. Quiero su polla. Toco huevos. Gime bajito.

El Instante: Contacto brutal y descubrimiento

—Sí… acaríciame…

Loco deseo. Cojo su mano. A tetas. Las aprieta. Tira pezones. Otra mano en coño. Pulgar en clítoris. Dedos dentro. Explosión cerca.

Sentados frente a frente. Piernas abiertas. Mis manos en polla y huevos. Las suyas en tetas y coño. A metros de otros. Él jadea.

—Voy a correrme…

Suelto. Corro como nunca. Él apunta polla a mi coño. Leche caliente en dedos, clítoris, labios. Corazón martillea. Visión borrosa.

Minutos para reponerme. Visto rápido. Silencio. Mordí labios para no gritar. Otros ajenos.

Leo como nada. No hablamos. Baja en mi estación. Pasa cerca. Susurra:

—Gracias, genial. Suerte…

Amiga pregunta. Digo presté revista. Si supiera.

Ahora, con marido o sola, pienso en él. Su polla en mis manos. Sus dedos en mi coño. Ese orgasmo eterno rompió algo. Nueva yo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *