Estábamos en su dormitorio. La noche había caído sobre la ruelle. Horas vigilando al sospechoso desde la cocina. Café frío. Silencio pesado. Mis ojos esquivaban los suyos. Él, con esa mirada clara, aire sombrío. Hablamos poco. Su novia se había ido. Pelea tonta. Yo, la poli dura, sentía un calor nuevo en el vientre. Nervios. ¿Qué coño me pasaba? Nunca había deseado así. Él propuso: Quédate a dormir. Tus ojos lo dicen todo. Desde el primer día. Me besó. Labios suaves, urgentes. Mi primer beso de verdad. Corazón latiendo fuerte. Manos temblorosas. Me dejó guiar. Fácil. Solo seguir el fuego.

Sus dedos en mi blusa. Botones saltando. Piel expuesta. Frío de la noche. Calor de su aliento. Me quitó el cuero rojo. Jeans abajo. Culottes mojadas. Vergüenza ardiente. ¿Soy virgen? Nunca lo admití. Mezclada con tíos, pero nada. Siempre huí. Él, fuerte como rugbista, me alzó. Cama blanda. Luces de la calle parpadeando. Desnuda por primera vez. Pechos firmes, duros pezones. Él los chupó. Lengua áspera. Gemí bajito. Nervios en el estómago. ¿Duele? ¿Me gustará? Sus manos en mis muslos. Abriéndome. Dedos explorando. Húmeda ya. Polla dura contra mi pierna. Grande. Veintena de centímetros. Temblé. Él susurró: Relájate. Te guío.

La espera ardiente en la penumbra

Boca en mi coño. Primera vez. Lengua lamiendo clítoris. Explosión lenta. Piernas abiertas, expuesta. Gemidos escapando. Maladroite, yo. Manos en su pelo. Él lamiendo profundo. Orgasmo acercándose. No. Aún no. Me volteó. De rodillas. Polla en mi boca. Primera mamada. Salada. Gruesa. Tosí un poco. Él jadeando. Dulce maldad. Me gustaba el poder. Chupé torpe. Él guiando mi cabeza. Bien, así. Luego, me tumbó. Piernas en alto. Polla rozando entrada. Nervios máximos. Duele, pensé. Empujó despacio. Estrecha. Virgen. Rompió el himen. Dolor agudo. Grité suave. Él paró. Besó mi cuello. Sigue respirando.

El clímax y la huella eterna

Movimientos lentos. Entrando más. Placer creciendo. Nervios disipándose. Solo sensación. Caderas moviéndose. Sudor mezclándose. Sus abdominales contra mi vientre. Follando rítmico. Gemí fuerte. Él acelerando. Pechos rebotando. Manos en sus hombros. Uñas clavadas. Orgasmo viniendo. Fuerte. Ondas. Grité su nombre. Antoine. Él corrió dentro. Calor llenándome. Colapsamos. Sudados, pegados.

Después, desnuda sobre su muslo. Cabeza en su piel. Vertigo. No soy la misma. Inocencia rota. Placer descubierto. Pensé: Puedo morir ahora. Vida completa. Sus ojos azules. Mi primer amor. Todo nuevo. Sensaciones brutas. Coño adolorido, pero satisfecho. Él acariciando mi pelo. Susurro: ¿Primera vez de verdad? Sí. Difícil encontrar al bueno. Con lo que me haces, segura. Otro orgasmo lejano. Pero la noche no acabó ahí. La puerta se abrió. Arma apuntando. Rémi. Hermano. Violeur. Traición. Inocencia no solo sexual. Destrozada total. Enzo salvó. Pizza después. Vida sigue. Pero esa primera vez: eterna. Nerviosa. Excitante. Mía.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *