Estaba sentado en la cama de la habitación del hotel. El corazón me latía fuerte. Nervioso como a los catorce años, antes de besar a mi primera novia. Le había mandado el número de la habitación por texto. Esperaba su confirmación. Nada. El teléfono en la mano, sudaba. Habíamos hablado un mes por chat. Torrentes de deseo, temas locos, profundos. Nunca le pedí foto. Quería estirar el placer de descubrirla.
Toc, toc. Me sobresalté. Me levanté sin pensarlo. Caminé a la puerta. Voz fuerte:
La Espera Nerviosa
—Hello?
—It’s Christina.
Entorné la puerta. Volví a sentarme en la cama. Cerré los ojos. Acordamos esto. Solo para la primera vez. No galante, pero nuestro juego. Fin de invierno en Montréal. Frío afuera. Imaginé su abrigo, bufanda. No quería insultar su belleza viéndola así.
Oí el roce de telas. Pasos acercándose. Sensaciones amplificadas. Sin ver, todo intensificado. Brillo de ropa sobre piel. ¿Cabello largo o corto? Una brisa con perfume. ¿Flor de naranjo? Se paró frente a mí. Calor de su cuerpo. Respiración rápida. Esperaba su señal. Segundos eternos. ¿Me examinaba? ¿Me gustaba? ¿Huía?
Exhaló largo.
—Open your eyes.
El Contacto Brutal y el Éxtasis
Abrí los ojos. Primero, el abrigo largo hasta los tobillos. Segundo, su rostro: labios anchos sonriendo, pómulos rojos, ojos brillantes con lujuria, cabello negro liso a hombros. Agarró los bordes del abrigo. Lo abrió. Piel dorada bajo encaje negro. Bustier abrazando pechos apetitosos, cintura de reloj de arena. Ligas a medias negras. Piernas largas. Abasordado. Bien que me duchara.
Se mecía suave. Admiré su cuerpo en movimiento. Me levanté. Manos en su cuello, bajo la mandíbula. La atraje. Beso largo. Boca caliente abierta. Lenguas enredadas. Cuerpo pegado. Abrojo al suelo. Manos en mis caderas. Bassins juntos. Sintió mi polla dura contra su vientre. Un beso bastó.
—Hello, dear —dije, jadeando. Primera vez llamando así a una mujer. Dedos por hombros, brazos finos, cintura. Piel satinada, tierna. Me arrodillé. Labios en su epidermis dorado. Vientre tembló. Perfume envolviéndome. La giré. Empujé al bed. Se sentó. Besé cuello. Brazo atrás, la acosté. Cabello extendido como aura.
Suspiro largo. Ojos cerrados. Invitación. Desabroché ligas. Beso nuevo. Mano en vientre, caderas, braguita. Calor de su sexo en palma. Presión. Caresa. Bajo encaje, toison fina, corta, sedosa. Labios bajan a pecho. Disfraz del sostén. Pezón dulce.
Dedos audaces en braguita. Suspiro. Mayor entra fácil. Pasaje estrecho, húmedo. Manos en mi cabeza, animándome. Encuentro clítoris firme. Lo rozo. Boca en pezón. Titilo su botón.
¿Excitación del camino casi desnuda? ¿Novedad? Minutos. Soubresalto en vientre. Orgasmo sube. Rale largo. Glissando con mi mano acelerada. Voz soprano. Convulsión. Aplasta cabeza en pechos. Piel mojada. Pezón duro. Cuerpo ondula. Segundos eternos. Se relaja. Cabeza libre. Bassin al bed. Exhala.
Primera vez que una mujer goza en mis brazos vestido. Inocencia rota. Horizontes abiertos. Nervios disueltos en placer crudo. Ella, radiante. Yo, marcado para siempre.