En el despacho de la directora. El aire cargado de papeles y autoridad. Bernard entra con su plano. Explicó los cambios en la reserva. Se colocó detrás de mí. Sus gestos rozaron mi hombro. Mi brazo. Cada toque, una descarga. El corazón me latía fuerte. Sudor en las palmas. Yo, Valériane, casada, fiel a Donatien. Dos hijos. Nunca una infidelidad. Pero algo se removía dentro. Nervios. Miedo a lo desconocido. ¿Qué me pasaba? Sus dedos en mi piel. Calor subiendo. Piernas temblando bajo la mesa. Quería resistir. Pensé en mi marido. En mis votos. Pero el deseo crecía. Incontrolable. Miré el plano. Borroso. Él esperaba. Paciente. Otro roce. En la cintura. Jadeé bajito. La silla crujió. Me levanté despacio. Ojos nublados. Labios entreabiertos. Lo besé. Golosos. Hambrientos. Primera vez traicionando todo.
Sus palabras crudas. ‘¿Quieres que te folle el coño como a tu jefa?’. Sí. ‘Cierra las puertas’. Corrí. Él se desnudaba. Lo seguí al despacho vacío. Me dobló sobre el escritorio. Falda arriba. Bragas aparte. Su polla dura. Gruesa. Entró de golpe. Relleno total. Gemí fuerte. Placer salvaje. Primera penetración prohibida. Me follaba fuerte. Ritmo brutal. Bragas rotas. Ropa por el suelo. Semen chorreando muslos. Pecho. Pelo. Dos horas. No paraba. Yo pedía más. Culito expuesto. Él probó. Se retiró. Apuntó arriba. Presión suave. Entró en mi culo virgen. Dolor dulce. Placer nuevo. Lo acepté todo. Tendí nalgas. Me ramoneó el ano. Estrecho. Ardiente. Primera sodomía. Éxtasis puro. Cambié posiciones. A cuatro patas. Él encima. Yo encima. Masturbándome. Gritos ahogados.
La aproximación: nervios y deseo ardiente
La puerta abrió. Anne, la directora. Medusa. Yo a cuatro, empalada. Él la saludó casual. ‘Bonjour, madame’. Ella respondió. No se fue. Miraba. Fascinada. Él rio. ‘Si quieres mirar, siéntate’. Obedeció. Continuamos. Yo en su polla. Anal otra vez. Ella riendo de pronto. ‘¡Culito como coliflor!’. Yo ignoraba. Solo placer. Él eyaculó. Me limpié su verga. Lengua ávida. Vientre. Muslos. Semen salado. Duchas. Ropa nueva. Volví a casa. Culito ardiendo. Coño palpitante. Donatien esperándome. Lágrimas. Traicioné. Pero el recuerdo quema. Inocencia rota. Ahora anhelo más. Esa primera vez abrió puertas. Placer crudo. Irresistible. Ya no soy la misma. El toque de Bernard me cambió para siempre.