En nuestra casa apartada en el campo, el corazón me latía fuerte. Era la primera vez que invitábamos a desconocidos de un sitio de encuentros. Lydia se preparaba en el baño, impaciente por tres hombres. Yo explicaba el camino: al calvario, derecha entre árboles, otra derecha tras el arroyo, izquierda. GPS inútiles aquí. Los niños con mi madre. Tranquilidad absoluta, pero nervios en el estómago.
Sonó el timbre. Abrí. Dos tipos delgados, sonrientes, antillanos. Similares, como hermanos. ‘¿Hermanos?’, pregunté. ‘No, solo madres de Guadalupe’, rieron. Alex y Alain, pseudos olvidados. Serví tragos. ‘Solo un dedo, hay que estar en forma’. Sonreí. Lydia bajaba. Talones resonando. Nuisette azul translúcida, pechos en forma de pera, tetones tiesos, porte-jarretelles, medias. Culo redondo.
La espera cargada de nervios
‘Alain!? Alex!?’. Sorpresa total. Colegas de Lydia. No mismo servicio, pero empresa. Ojos abiertos. Silencio pesado. ¿Y ahora? Alex rompió: ‘Sabía que estabas buena, pero así… confirmadísimo’. Lydia rió: ‘Tu pantalón habla solo’. Alain: ‘Vistes para poner duros a muertos’. Risas. Tensión mezclada con deseo. ‘No zob in job’, dijo ella. ‘Fuera del curro, es nuestro’. Alex devorándola: ‘Me pones cachondo mortal, fruta prohibida’. Alain dudaba: ‘Eres colega…’. Pero ojos clavados en sus tetas raras, separadas.
Lydia giró: ‘Quien me quiera, que me siga’. Hacia la habitación. Alex primero. Alain tras duda. Yo cerrando. Escaleras crujiendo. En la cama, sábana negra sobre impermeable. Pubis rasurado, raja húmeda. Alex y Alain flanqueándola, besos voraces en tetas, vientre. Manos en pollas palpitantes. Lengüetazos en glande. Yo mirando, contraste negro-blanco. Nervios picando. Primera vez con colegas. Transgresión pura.
El éxtasis y la huella eterna
Alex: ‘A cuatro patas’. Ella obedeció. Él delante, polla contra pubis. Alain atrás, frotando culo. Yo expectante. Besos en cuello, manos amasando nalgas. ‘Bien hecho en responder anuncio’, jadeó Alex. Pollas rozando. Lydia sonriendo viciosa. Cambio: Alex se tumba. Ella encima, guiando verga a coño. ‘Uuh, qué bueno’. Lentamente engullendo. Temblores. Primera penetración con ellos. Alain lubrica ano. ‘Segunda puerta para mí’. Se inclina. Glans presiona roseta. Entra. Coincida entre dos. Boca libre. Mi polla entra. Tres agujeros llenos.
Limando. Cuerpos sudados enredados. Espejo mostrando bestia multicolor. Gemidos. Sincronía perfecta. Explosión cuádruple. Semen inundando coño, culo, boca. Lydia convulsionando, tsunami de placer. Primera vez así con conocidos del trabajo. Inocencia rota: ahora, en pasillos, recuerdos calientes.
Abajo, desnuda solo medias rotas, jarretelles torcidas. Alex: ‘Noche épica, no olvidaré’. Alain chupando teta: ‘En el curro te veré desnuda’. Repitieron. Besos en pasillo: ‘Pronto, mis potros isleños’. Coche alejándose. En cama, Lydia: ‘Saucissas picantes, necesito fin de semana recuperar’. Primera vez con barrera rota. Trabajo distinto ahora. Ellos volverán. Frissons eternos.