Era mayo de 2007. Calor asfixiante. Acababa de bajar el sofá apricot al salón de Adolphe y Sonia. Ella, con bigudíes y delantal suelto, me había mostrado sin querer su coñito rosado. Sin bragas. Cinco minutos de fente corta, crestas húmedas, vello roux claro. Me guiñó el ojo al final. Complicidad.

Adolphe parloteaba ideas en la cocina. Cahier d’écolier lleno de propuestas. Lo decepcioné: no había sitio para él en la lista. Pero Sonia… sí. ‘Quedaría en familia’, dije. Él bufó: ‘¡Es una idiota, no cambia ni pilas!’. Ella apareció en la puerta, voz helada: ‘Para ti solo sirvo para cocinar, limpiar y abrir las piernas’. Silencio. Él huyó a la serra con tomates.

La aproximación: espera, miedo y deseo

Volví al salón. Vacío. Cobertor sobre el sofá. Puerta del baño entreabierta. Sonia de espaldas. Desnuda. Piernas abiertas. Se rociaba perfume entre los muslos. No se inmutó. Se giró. Cuerpo algo marchito. Seios flácidos. Caderas anchas. Me miró: ‘¿Has cambiado de idea?’. Corazón latiendo fuerte. Primera vez rompiendo el voto. Miedo a Adolphe volviendo. Deseo quemando. Nervios en el estómago. ¿Y si grita? ¿Y si mi mujer se entera?

Me arrodillé en el carrelage. Ella en el sofá. Pierna en alto. La devoré. Lengua en las crestas. Sabor salado, roux. Manos en su cabeza, presionando. ‘No pares’, gemía. Tiempo eterno. Ella lista. Yo no. Escalé el sofá. Pies a cada lado de sus nalgas. Polla frente a su cara. Labios cerrados. La froté. ‘¿Necesario?’, preguntó, mano gordita en mi verga. ‘Obligatorio’, bromeé. Rió. Lamida tímida al glande. Luego lamió todo. Boca abierta. Chupó sin reticencia.

El instante: contacto brutal y descubrimiento

Sin condón. Preguntamos historial médico. Tranquilos. Piernas en hombros. Vientre hundido en el sofá. Entré lento. Profundo. Ella gritó placer. Sin pudor. Follaron como animales. Miles de espermatozoides dentro. Quiso retenerme. Vagina contrayéndose. Teléfono sonó. Ignoramos. ‘Madame ocupada’, dije. ‘Cuando se folla, no se habla’, replicó ella.

Baño. Cepillados. Admitió alivio. Humillaciones de Adolphe borradas. Cocu total. No más relaciones. Casados, nietos. Riesgo alto. Acordamos. Pero café exceso. Envite urgente. Puerta WC. Yo en slip floral. Voyeur. ‘No de pie, salpico’, dijo. Patio pavimentado. Piernas abiertas. Toison húmeda. Brazos colgando. Reins arqueados. Filete fino primero. Mirada invitadora. Mi dedo gordo, peludo, en su culito diminuto. Profundo. Viaje vigoroso. Jet potente. Arco irisado al sol. Placer supremo. Primera vez anal, aunque dedo. Inocencia rota. Horizontes abiertos.

Después, regreso a casa. Esposa planea Estambul. Pelea. Pero ese sábado, yo renacido. Sonia, mi primera traición. Nervios dulces recordados. Excitación eterna.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *