Estábamos en la habitación. Desnudos sobre las sábanas revueltas. Acabábamos de follar con esa rutina que pica un poco. Sudor pegajoso en la piel. Ella, Myriam, con la cabeza en mi pecho, me pregunta por mi fantasme. Nervios me suben por la espalda. ¿Y si lo digo? El corazón late fuerte. Hablamos de felaciones y sodomías. Tres cuerpos enredados. Yo imaginando mi polla en su boca mientras otro la parte por detrás. Ella ríe, invierte el juego. Propone su versión. El aire se espesa. Manos temblorosas rozan muslos. Deseo mezclado con miedo. ¿Y si sale mal? Mencionamos conocidos. Clément. Joven, del tenis. Ella lo vio desnudo en las duchas. Dice que su verga es manejable para su culo. Pulso acelera. La puerta abajo. Él llega por error. Oportunidad. Ella grita que suba. Yo tiemblo. ¿Locura? Desnudos totales. Espera eterna en el pasillo. Puerta cruje. Entra. Ojos abiertos. Myriam ya en mi entrepierna. Boca caliente envolviéndome. Lengua juguetona. Él nos mira. Rabia en su cara. El estómago se me contrae. Excitación prohibida crece. Quiero parar, pero no puedo. Su polla se endurece a pesar de todo.

Clément entra de golpe. Myriam chupa con ahínco. Saliva gotea por mi tronco. Sensación nueva, expuesta. Él nos escupe palabras. ‘¡Putos!’. Insultos crudos. Mi polla palpita más dura en su boca. Nervios eléctricos recorren mi espina. Él se acerca. Olor a vestuario. Myriam gime bajito, culo alzado. Invitación muda. Pero él no folla. Desabrocha. Chorros calientes. Primero en su espalda. Orina amarilla salpica sábanas. Calor moja mi piel. Ella succiona fuerte, tragando saliva y placer. Él apunta mi cara. Salado, humillante. Gotea en mi pecho. Mezcla con sudor. Mi cuerpo traiciona: orgasmo sube. Maladroite, torpe. Primera vez así. Él mea en su pelo, en su culo. Ella tiembla, excitada. Yo empujo caderas. Boca llena. Él ríe sarcástico. ‘¡Ridículos!’. Polla mía explota. Semen en su garganta. Él sacude últimas gotas. Orina en el colchón. Empapa todo. Olor fuerte, animal. Salimos del trance. Él se va dando portazo.

La Aproximación

Quedamos jadeantes. Sábanas mojadas. Orina enfría en la piel. Myriam sonríe pícara. ‘Era mi fantasme, Armand’. Confiesa el montaje con Clément. Insultos y meada mientras me mama. Mi inocencia rota. Primera vez en esa humillación compartida. Miedo retrocede. Placer residual late. La miro. Ojos brillantes. Abrazo húmedo. Nuevo horizonte abierto. Rutina muerta. Pero marca queda. Cada gota, cada insulto grabado. Nervios se vuelven adicción. ¿Volveremos? El cuerpo dice sí. Mente gira en espiral. Fin de pureza simple. Ahora, tabúes reales.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *