Llegamos a su casa a las 17:45. El corazón me latía fuerte. Esperé en el coche, piernas temblorosas. Él liberó a la mujer de la limpieza y al jardinero. Subí las escaleras con el pulso acelerado. ¿Y si me arrepiento? El deseo me quemaba. Me tomó en brazos. Sus labios sabían a peligro. Manos firmes explorando mi cuerpo. Desabotonó mi blusa. Lancé mis zapatos. Nervios y excitación se mezclaban. Me placó contra la pared. Mano en mi cuello. Apretó. No respiraba. Dedos bajo la falda. Apartó mi braga. Entró uno. Luego dos. Duro. Sin piedad. Placer puro. No miedo. Solo ganas de ser suya.
—¿Sigo, niña, o paramos? —susurró en mi cara.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo
Busqué su cremallera. Quería su polla. Pero él mandaba. Apretó más el cuello. Sacó su verga. Gruesa. Dura. Me bajó un poco. Me folló de pie. Entró fácil. Estaba empapada. Volumen enorme me llenaba. Orgasmo subiendo rápido. Intenté retenerlo. Él lo notó. Apretó. Exploté. Grité. Piernas flojas. Me sostuvo. Me poseyó como un hombre de verdad. No como mi novio. Esto era lo que faltaba.
—Chúpamela —ordenó.
Me arrodillé. Polla masiva en mi boca. La mamé con ganas. Sin ternura. Solo pompear. Vino en mi boca. No me gustó. Me aparté. Acabó en mis tetas. Me levantó. Me mostró el baño. Salí limpia. Él en el salón con vinos. Charlamos normal. Como en el almuerzo. Sin aludir al polvo.
El Instante: Descubrimiento físico crudo
Llegó el catering. Cena exquisita. Vino perfecto. Noche larga. Charlas profundas. A las tantas, me ofreció llevarme. Le pregunté si quería que me fuera. Tomó mi mano. Me llevó a su cuarto.
—Verás si quiero que te vayas.
Me desnudó lento. Besos en tetas. Miradas que desnudan. Le quité la ropa. Lo chupé. Lo empujé al colchón. Caímos. Mano en su cuello. Agarré su polla. Me empalé. Otras mano en cuello. Cabalgué fuerte. Le ahogué. Violeta su cara. Bocas de aire. Me desaté. —¡Cabronazo, me vas a hacer correr! —grité. Sonrió. Su leche explotó dentro. Mi orgasmo multiplicado. Lloré después. ¿Destruí mi vida? No lo sentía.
Mi mundo cambió. Mi novio no se enfadó. Quería detalles. Me excita contarlo. Él se pajea oyéndome. A veces me toco delante. Nos casamos. Pero Jacques me folló en la noche de bodas. Mi marido miró. Dolor y excitación máxima. Ahora voy a Jacques varias veces por semana. Mi marido hace la casa. Me baña. No me folla. Quiere que solo Jacques lo haga. Dice que para el niño, estará ahí. Verá que no desperdicia ni gota. Mi inocencia se fue. Gané placer real. Nervios eternos. Deseo infinito.