Son las doce de la noche. Salgo del bar con el corazón latiendo fuerte. Nervios. ¿Qué coño hago aquí? Julie me lo propuso por teléfono. Su idea loca: que su marido me elija por Minitel. Como un candidato cualquiera para follar con su pareja. En Nancy, nuestra ciudad. No en París, donde escapamos. Aquí, en su casa. Con él presente.

Llego temblando. El bar está lleno de humo. Hubert, su marido, me mira de arriba abajo. Conversación falsa. Habla de discreción. Nada de vicios raros. ‘Trae tu sándwich’, soltó antes por Minitel. Gilipollas. Pero Julie está conmigo en esto. La conozco de meses de chats. Su pseudo. Mi ‘Marc’. Ahora, real.

La aproximación: Espera, miedo y deseo entrelazados

Seguimos su coche. Subo las escaleras. Sueno el timbre. La puerta se abre. Julie. Hermosa. Elegante. Traje sastre. Falda corta. Chaqueta desabotonada. Justo lo suficiente. Nos sentamos. Yo en el sofá del salón, donde estuve hace días solo con ella. Hubert a mi lado. Julie enfrente. Sirve copas. Se inclina. Veo sus tetas desnudas. Pequeñas, firmes. Me lo prometió en Minitel. Adoro los escotes verticales. Ella lo recuerda.

Sus piernas largas. Cruza las piernas. Veo la piel sobre las medias. Deseo puro. Sus ojos brillan. Me mira. Yo a ella. Hubert no nota nada. O finge. Tensión. Aire cargado. Quiero besarla. No puedo. Soy el invitado. El desconocido.

Hubert se levanta. Va detrás de ella. Manos en hombros. Baja la chaqueta. ‘Acércate’, dice. Sus tetas ante mí. Las acaricio. Suaves. Duras. Julie quieta. Respirando hondo. Falda aún puesta. Piernas en silk. Quiero más. Pero espero.

El instante: Descubrimiento físico brutal y primer contacto

Pasamos a la habitación. Luz tenue del pasillo. Puerta entreabierta. Quito su falda. Desnuda. Solo medias. Se gira. Apoya sus nalgas en mi polla dura. La beso en el cuello. Tetas en mis manos. Me lleva al cama. Se tumba. Boca en su coño. Húmedo. Abundante. Bebo. Polla tensa. Duele.

De repente, mano en mi sexo. De él. Fuerte. Suave. Agarra mis huevos. Placer nuevo. Nunca un hombre. Nunca un trío. Quiero todo. Penetro a Julie. Profundo. Él acaricia mis bolas. Abre mi boca su polla gorda. Va y viene. De mi boca a la de ella. Eyacula. En nuestras caras. Yo exploto dentro de Julie.

La beso. Sperma en su boca. El suyo. No importa. Primera vez. Libertinaje real. Con ella. Con él. Nervios rotos. Placer inmenso.

Después, quietud. Abrazo a Julie. Su piel cálida. Olor a sexo. Mirada cómplice. Mi inocencia se fue. Mundo nuevo. Ella, mi amante. Para siempre. Hubert, un medio olvidado. Pero ese toque suyo… cambió todo. Horizonte abierto. Deseo sin fin.

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