Estábamos en la habitación, desnudos sobre las sábanas revueltas. Acabábamos de follar con ese ritmo modesto, un poco rutinero. Sudor pegajoso en la piel. Ella, Myriam, me miró con ojos juguetones. ‘¿Cuál es tu fantasía?’, soltó de repente. Nervios me subieron por la espalda. Dudé. ‘Una felación… mientras la tía se come una polla por el culo’. Ella sonrió, perversa. ‘Banal. Pero invirtámoslo: yo recibiendo lengua mientras me sodomizan’. El corazón me latía fuerte. ¿Real? ¿Aquí? Hablamos de quién. Ella pensó en Clément, el chaval del tenis. ‘Vi su polla en las duchas. Pequeña, perfecta para mi culo’. Tragué saliva. Excitación mezclada con pánico. ¿Y si sale mal? ¿Y si él dice no? La puerta claqué abajo. ‘Es Clément’, dijo ella. ‘¡Sube!’, gritó. Yo sudaba frío. Desnudos totales. Él entró, ojos como platos. Myriam ya se arrodillaba, boca hacia mi polla semierecta. Nervios en el estómago, polla endureciéndose por la vergüenza. ‘Necesitamos tu ayuda para un fantasme’, balbuceé. ‘Yo chupada por ella mientras tú la sodomizas’. Él se quedó tieso. Espera eterna. Mi pulso acelerado, su mirada de sorpresa virando a rabia. El aire denso, deseo latiendo en mis huevos. Ella gemía bajito, lengua rozando mi glande, preparándose. Miedo a que todo explotara. Pero el calor subía, inevitable.

Él explotó. ‘¿Mi polla ridícula? ¡Vais de coña!’. Myriam succionó más hondo, babas calientes en mi verga. Yo gemí, polla hinchándose en su garganta. Clément se acercó, furioso. Desabrochó pantalón. No polla dura aún, pero sacó algo. ‘Me dais asco. Os meo encima’. Chorro caliente primero en su espalda, bajando al culo. Ella vibró, chupando más fuerte, garganta apretando mi tronco. Orina salpicando mi pubis, caliente, amarga. Nervios en pico: asco y morbo puro. Él apuntó a su cara, mientras ella mamaba. ‘Puta viciosa’. Gotas en mi piel, ella lamiendo todo. Polla mía palpitando, venas hinchadas. Él se masturbó rápido, polla creciendo. No la metió, pero orinó más, insultando: ‘Charlot del tenis, gonorrea’. Cada palabra un latigazo eléctrico. Ella aceleró, cabeza subiendo bajando, saliva y pis mezclados. Mi primer contacto con esto: orina real, insultos crudos. Cuerpo temblando, huevos contraídos. Maladresse total: yo rígido, ella ahogándose en mi polla, él escupiendo veneno. Explosión cercana.

La Aproximación: Espera, Miedo y Deseo

Corrí. Semen brotando en su boca, ella tragando entre insultos. Él se fue, puerta slam. Quedamos jadeantes, empapados en pis. Ella se rió. ‘Era mi fantasme, Armand. Insultos y meada mientras te chupo’. Shock. Inocencia rota. Ese calor pegajoso en la piel, sabor a sal en el aire. No era mi sueño. Era peor, más sucio. Pero excitante. Miré mi polla flácida, manchada. Algo cambió. Ya no rutina. Horizontes abiertos a lo turbio. Nostalgia ahora: nervios de esa espera, primer pis caliente, palabras que queman. Fin de pureza. Ahora lo echo de menos, esa maladresse que nos unió en lo prohibido.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *