Ese verano en la Costa Azul, al final del viaje sin niños, reservamos un barco privado del hotel para una isla remota. Playas vírgenes, solo accesibles por mar. Dos parejas más: una mayor, otra como nosotros. Tú te quedaste en el hotel por un email urgente. Me enfadé, pero cedí. Partimos a las diez. El barco voló sobre las olas. Media hora después, cerca de la isla. La pareja mayor bajó en el puerto para una jornada tranquila. Nosotros a una cala desierta.
El piloto, Steph, nos dejó a distancia de la playa. Almorzamos en el barco. Bebidas frías, risas. Steph, guapo, maillot ajustado que marcaba paquete. Marc y Laurie, no casados, ella su amante. Charla ligera. Luego, playa. Instalamos toallas. Baño refrescante. Yo en bikini triángulos, sexy. Laurie en tanga, perfecto. Marc en slip estándar. Steph, bien dotado.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo
Jugamos en el agua. Los amantes se pusieron sensuales. Los dejé solos. Me tumbé, quité el top para broncear. Somnolienta. Suspiros me despertaron. A diez metros, se besaban fieros. Ojos entrecerrados, los espié. Bulto en el slip de Marc. Mano de Laurie dentro, masturbándolo. Él manoseaba tetas y culo. Me excité. Ojalá estuvieras tú. Miré el barco: Steph con prismáticos, devorando el show.
Volví a ellos. Polla de Marc fuera, a medias piernas. Laurie chupando lento. Mano en mi coño, sobre el bikini. Húmeda. Mejor baño. Me levanté. Steph me enfocaba. No puse top. Competencia a Laurie. Seios al aire, al agua.
Mirada atrás: desnudos en 69. Me toqué suave. Manos en mis tetas. Cuerpo pegado atrás. Steph. ‘Te excita, ¿eh? Podemos hacerlo mejor’. Sus dedos en pezones. Polla dura contra mi culo. ‘No, estoy casada’, dije suave, girando. Me aplastó, beso forzado. Manos en nalgas, frotando erección. Resistencia floja.
Lucidez. Me zafé. Corrí a la escala. Agarró mi tanga, bajó. Caí al agua. Me plaqueó al casco. Polla entre nalgas. ‘Déjate, te vi tocarte’. Dedo en coño, empapado. Subí. Condón listo. ‘Póntelo’. Me incliné. Dura como toro. Enfundé. Apoyada, cambré. Entró de golpe, fondo. Golpes largos, potentes. Me rendí al deseo.
La Huella: El eco del placer prohibido
Frente, Laurie a cuatro, Marc en levrette. Gritos de ella. Steph salió. Se tumbó. ‘Sube’. Polla tiesa. Cabalgué. Orgasmo subió. Grité libre.
Desperté sobre él, sin correrse. Aceleré. ‘Para, quiero pintarte’. Salí. Quitó condón. Dos pajas, chorros en tetas. Miré playa: dormían. Sumergí, limpié semen. Bien.
Laurie vino, tanga puesta. Yo desnuda. ‘¿Con Steph?’. ‘Sí, brutal’. ‘¿Casada?’. ‘Vosotros nos encendisteis’. ‘Te oí gemir’. Ella: ‘Marc duerme, quiero más’. Subió. Oí todo. Me toqué en agua.
Todos baño. Ella a Marc. Yo playa. Regreso. Recogimos mayores. Yo al lado de Steph, timón. Él detrás, frotando. Mano en tanga, dedos coño. Puerto. Te encontré. Al día, fin vacaciones. Días después, te conté. Lamentaste no ver.
Ahora repaso. Nervios dulces, miedo delicioso. Inocencia rota. Horizonte abierto. Placer culpable.