No hace ni una hora. Sentada en el bistró con Cécile. Mordisqueando algo. Bebiendo. Hablando de sexo. Claro.

—No me lo creo aún. ¿De verdad le hiciste una mamada a Greg en el anfite?

La Aproximación

—Ese idiota de delante me sacó de quicio.

—Tía, yo me creo puta a veces. Pero tú… una santa soy.

—¿No te parece guapo Greg?

—Sí, pero de ahí a mamarle delante de todos…

—Me ponían en duda todo. Tenía que callarles la boca.

—Ahora eres creíble en folladas.

—Les ponía ya. Ahora se pajearán viéndome.

—¿Yo? ¿Con esta cara?

—Tus tetas, tía. Si tú eres fea, vomitas con muchas.

No pude evitar reírme. Ella siguió:

—Te hacen empalmar a unos cuantos. Manu, por ejemplo.

—¿Tu chico? ¿Fantasmea conmigo?

—Sí, total.

—Gracias. Está buenísimo.

—¿No lo has visto entero?

Reí de nuevo.

—¿Qué insinúas?

—Tú sabrás…

—¿Qué me encuentra?

—¿Segura que quieres saberlo?

—Dime.

—Dice: ‘tiene unas tetas de puta’.

—Vaya. Aunque tú le das…

—’Boca para polla’.

—Ahora ya sabe.

Me miró fijo. Siguió:

—’Es una follada total’. ¿Sigo?

—Adelante.

—No es mona, pero no le faltan tíos. ‘Si está en celo, me ofrezco’.

Silencio. Esperaba.

—Apunto. ¿Le dejas decir eso?

—Ay.

—¿Por qué?

—A veces creo que piensa en ti cuando follamos.

—Vaya…

—Aunque me mola saber qué opina de mis amigas.

Me halagaba. Era tonta. Me excitaba. La mamada a Greg me había dejado caliente. Manu… guapísimo. Mi coño palpitaba.

—¿Te jodería que se ofreciera?

Lo solté. Arrepentida al instante. Ella, atónita.

—Era broma…

—Medio en serio, puta.

—Te juro que no.

—Te pasó por la cabeza.

—¿Tú crees?

—Admítelo.

—Un poquito.

—Mentira. Mientes como chupas.

Reí. Ella seria.

—Vale, no me disgustaría.

—Joder.

—Es guapo. Y tú dices que le gusto.

—Idos a follar.

—Para, sabes que no.

—Conoces a Greg un día y le mamás en público.

—¿Tiene novia?

—Da igual.

Silencio. Cigarro. Sonrió:

—Al menos dejaría de marearme con tus tetas.

—Quizá no.

—¿Enganchado?

Encogí hombros. Maliciosa.

—Te compro un consolador.

El Instante

—No tengo ni uno.

—¿Me tiendes la percha?

—¿Yo?

—¿Tienes?

—¿Y a ti qué?

—Curiosidad.

—Eres curiosa.

—Gordo.

—Sí.

—¿Cómo de gordo?

—Nunca vi polla así.

—Mmm, me pones.

—Puta.

—¿Mejor que un tío?

—Diferente.

—¿A menudo?

—A veces.

—¿Con Manu?

—No. No sabe. Complejos.

—¿Me lo prestas?

Tosió. Cola por la nariz.

—Es íntimo.

—Como cepillo dientes. Si tengo ganas…

—¿De pajearte ya?

—Casi.

—Qué puta.

—Rabat-joie.

—Ni tu chico ni mi juguete.

Lo dijo alto. Ruido bajo. Miradas. Se sonrojó.

—Vergüenza por ti.

—Tú sabrás.

Un tío. Se agachó.

—Si necesitáis tío o consolador, ayudo.

Bloqueada. Cécile cabeza en mesa. Reía o loca.

—Eh… no, gracias. Aguanto.

Se fue corriendo. Pobre. Cécile:

—Te lo dije. Les pones.

—Tengo ganas.

—¿Del mío?

—Sí.

—No lo presto.

—Muéstramelo.

—Te calientas más.

—¿Vale?

—Insoportable.

—¿Lo traes?

Rió.

—Clase en veinte. Vivo a quince.

—Aburrido el curso.

—Verdad.

—Vamos a tu casa.

—Estás loca.

Y fuimos.

Casa de Cécile. Puerta cierra. Corazón late fuerte. Nervios. Deseo. Inocencia al borde.

Saca el cajón. Aparece. Enorme. Negro. Venoso. Grueso. Palpo. Tiemblo. Calor sube.

—¿Primera vez?

—Sí. Mío no tengo.

Ríe suave. Me lo da. Froto. Contra muslos. Coño moja.

—Prueba.

Desnuda. Piernas abiertas. Cabeza. Empujo. Lentoo. Duele. Placer quema. Gimo.

Profundo. Lleno. Mueve. Cécile mira. Ojos hambrientos.

Acelerado. Sudor. Nervios explotan. Orgasmo rasga. Primera vez. Brutal.

Caigo. Vacía. Nueva. Inocencia rota. Horizonte abierto. Sonrío. Temblando. Adicta ya.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *