Estábamos al borde del Lago Azul, en los Alpes. Junio, fuera de temporada. Cuatro horas de marcha nos trajeron allí. Sol radiante, montañas desnudas alrededor. Pique-nique terminado. Nos quitamos la ropa tras una roca enorme. Yo en string, ella con tetas al aire. El aire olía a excitación. Ella receptiva. Yo ya duro.
‘¿Nos bañamos?’. ‘Estás loco, el agua está helada’. ‘Tengo ganas de ti. Estoy listo para todo’. Ella sonrió. ‘Pídeme lo que sea’. Cerró los ojos. ‘Da la vuelta al lago… desnudo’. El lago no era grande. Pensé: ‘Se puede’. Me quité el string. Semierección. Ella miró, dubitativa. ‘No está mal’.
La aproximación: Espera, miedo y deseo
Caminé por la izquierda. Ella se levantó, se quitó el short y el tanga. Desnuda total. Deliciosa. De pronto, cuatro hombres en una colina. En su espalda. Aceleré. Bajaban hacia el lago. Ella, provocándome, se tocaba las tetas. Le hice señas. Ella metió mano entre muslos, levantó un pecho a su boca. ‘¡Ven a follarme, estoy mojada!’.
Corrí. Cien metros. ‘¡Ven a darme tu polla!’. Los tipos en la roca, mirándola. Ella se tumbó, piernas abiertas. ‘¡Tómame!’. Llegué. ‘Hola, caballeros’. Ella se giró, gritó, agarró ropa. Uno dijo: ‘Llegamos pronto’. Me puse el string. Rieron, rodearon la roca. Cuatro robustos, jóvenes, como pastores. Rusticos.
‘Qué monos’. Apoyados en bastones. ‘No se ve esto todos los días’. ‘Hace dos meses sin ver un culo que no sea el vuestro’. ‘El tío iba a follar, pero nosotros…’. ‘Que lo haga’. Mirada glacial. ‘Ya no os apetece? Ella pedía polla hace un rato’. Ella enfadada: ‘Dejadnos, es acoso’. ‘Sí, queremos acosaros’.
El líder metió el bastón, arrancó su ropa. Ella desnuda, asustada. Me interpuse. ‘Valiente, pero solo’. Ella se pegó a mí. Él se quitó camisa, torso musculoso. ‘Les molesta estar desnudos y nosotros vestidos. No es educado’. Todos se desnudaron. Cuerpos duros. Ella ardía contra mí.
‘No os haremos daño, solo queremos follar’. ‘Cinco meses en montaña, solo hombres’. ‘Os arregláis entre vosotros, pero una mujer…’. ‘¡Bastaos mutuamente!’. Él la agarró, manaza en teta. ‘Joder, qué bueno’. Otros tocaron. Ella tensa. ‘Os pajéo y os vais’. Ella atónita. ‘¿Una paja? Mejor chúpala’. ‘Cariño, chúpalas. Tú lo sueñas’.
Sus tetas puntiagudas. Miedo o ganas. ‘Mira nuestras pollas, llenas’. Ella tocó mi bulto. ‘Bandas. Hazlo o me follarán’. Bajó mi string. Polla tiesa. Me empujó. ‘Sálvanos’. Fléchí piernas. Se arrodilló detrás, coño caliente en mis nalgas. ‘Me excita. Hazlo por mí’.
El instante: Descubrimiento físico y primer contacto
Él delante, polla enorme, gota en glande. ‘Chúpame, puta’. Mano en pelo, glande en labios. Gota se extendió. ‘¡Chupa!’. Cerré ojos, abrí boca. Entró. Ella: ‘Grabo’. Caméscope en rocas. Él me folló la boca. Mano en verga, huevos peludos. Gemí. Lengua activa. Sabía lo que gustaba.
El verrou saltó. Salivaba. Lengua en glande, frenillo, perineo. Él se abrió. ‘¡Le gusta!’. Otros rodearon, pollas duras. Lengua al culo. Lamí ano con pasión. Otra polla en mano. Absorbí. ‘¡Dale todo!’. Comentarios sucios: ‘Puta, salope’.
‘Le voy a follar el culo’. ‘¡Sí, folladlo!’. Ella masajeaba tetas. Yo succionaba fuerte. Ella: ‘Lo preparo’. Beurre de sandwiches como lubri. Dedo en ano. Dolor se fue. Dos dedos. Abierto. ‘Listo’. Él atrás, manos en caderas. Ella guió glande. ‘Es gorda, te gustará’.
Penetró lento. Me cambré. Extasis. Otro en boca. Doble follada. Ritmo brutal. Ella: ‘¡Eres mi puta!’. Rotaban. Violencia creciente. Yo pedía más. ‘¡Corréis en su cara!’.
De espaldas. Limpié pollas de mi culo. Primera corrida: lengua fuera, leche en cara. Segunda igual. Jugué con semen en boca. Otras dos eyacularon. Ella montó mi polla. Mojada. Beso con esperma. Onduló. Orgasmos compartidos.
A veces vemos el vídeo. Ese día, ella lo planeó en secreto. Mi inocencia rota. Nuevo horizonte abierto. Nervios iniciales, ahora puro vicio.