Bajada del coche difícil. Tiempo gris. El digicode resuena en el hall. La puerta vitrada chirría. Luego el ascensor, botón parpadeando: negro, rojo, negro, rojo. No acaba nunca. Sordidez pura, pero la escalera es peor. Mejor esperar ante las puertas de aluminio. Dos minutos eternos. Desde los quince años así.
Dentro de la cabina, el espejo devuelve soledad mal iluminada. Paredes anti-graffitis, nada se pega. Ni tags ni emociones. Pero dentro, todo gira. De las sienes al bajo vientre. Duele.
La Aproximación
Recuerdos a velocidad loca. Meses en segundos. Primera impresión: ella en un grupo que no le pega. Manos finas y firmes sobre impresos. Rastro de rojo en un cigarro. Vaso de plástico cayendo en la máquina de bebidas. Cenicero lleno en su coche…
Por fin alguien a quien contarlo todo. Ironía, inteligencia, humor, complicidad. Todo. Raro, nos separa todo: ella lucha y muerde la vida. Yo, lo opuesto.
Invierno frío. Su perfume calienta el habitáculo del coche. No dura. Ahí está el puente blanco. Siempre nos separamos ahí.
Casi un año. Me falta, mi Lolo. Pienso en ella en el jardín. Entra en mis sueños. Me despierto con la polla dura como un burro. Sus tetas apuntando bajo la blusa blanca…
Ascensor otra vez. Segundo piso. Realidad. Puerta blindada. Liberación. Voy a soltar estas pelotas llenas, a punto de estallar. Agarro su coño por el vaquero. Rápido, al baño. ¿Luz o no? ¿Ojos abiertos o cerrados?
Que sea violento: «Venga, Lolo, quieres polla, la vas a tener».
La cojo por hombros. La hundo de rodillas ante mí. «A rodillas, bien. No te muevas. Varias veces insinuaste que eras reina de la mamada. Vamos a ver».
Sin prisa, mano experta. Desabrocha cinturón, baja pantalón a tobillos. Estoy tan duro que el glande asoma del slip. Me hace una paja por la tela. Baja el elástico bajo mis huevos. Es buena chupapollas, lo sabe. Lamida suave al principio. Lengua alrededor del glande. Todo en la boca. La animo: «Venga, chúpamela como perra en celo, lame huevos».
Jouissance cerca. «Para, quítate abajo. Quiero ver si estás mojada».
Se levanta. Se sienta en el borde de la bañera. Baja pantalón despacio. Mirada pícara. Me tiende braga empapada. La huelo. Olor acre me marea. Pido más. Me mira, espera órdenes.
«Al lío, sigue mamando. Mastúrbate a la vez. Muéstrame cómo lo haces sola».
Para meter dedos cómoda, se agacha contra la bañera. Piernas abiertas. Coño abierto. Dos dedos de golpe, mirándome. Sonrisa eterna.
«Bien, sigue».
Con ternura irónica: «Eres una puta guapa, bajo aires de santa…». No se sorprende. Sigue. Como Sharon Stone con Joe Pesci en Casino. Físicos opuestos. Urgencia. Interdito como válvula.
«Te gusta que te hable así, ¿eh puta?». Silencio.
«¿Te gusta? Levanta cabeza, mírame y di».
El Instante
Silencio confirma. «Ahora manos atrás. Te follo la boca».
Vacila. Soumise total. Agarro mentón. Meto polla hasta fondo. Me mira: cómplice, provocadora. «Tranquilo, he visto otras…» ¿Verdad? No sé. ¿Rutina? ¿Primera? Imposible.
Dos vueltas en su pelo. Agarro. Vaivenes en boca. Polla a explotar. No retrocede. Manos atrás. Demasiado. Salgo. Leche chorrea en cuello y moqueta.
Rastreros al dormitorio. Roles cambian. Curiosa de mí. A mí de jugar…
Espero ser el mejor amante. Boca arriba. Iniciativa mía. Cojo pies. Talones en torso. Lamo dedos uno a uno. Masaje plantas. Pobres piececitos, de pie todo día. Gime placer…
Beso cada centímetro. Manos, muñecas, codos, hombros. Quieta, goza. Orejas, cuello. Gira cabeza por nuca. Bajo a tetas. Excito lengua. Chupo largo. Agarro fuerte. Intento beso. Niega…
Pies otra vez. Besos tobillos a ingles. Manos en pelo. Guía. Sabe que soy bueno. Se relaja. Brazos sueltos… Quince minutos. Coño fuente. Tira para penetrar. Sigo. Ni caso. Hasta que labios y clítoris no puedan más. Debo darle placer. Ser su juguete.
Expresión cambia. Espasmos. Rostro radiante. Ojos claros faros.
Pelle de adolescentes. Lenguas patinando. Manos aprietan tetas. Polla entra sola. Me quedo quieto dentro. Saboreo Everest conquistado.
Misionero. Lento o rápido, como ella. Miradas cruzan.
Reloj biológico tic tac. Quema. Entrañas arden. La pongo a cuatro. Violento. Agarro caderas. Tetas bambolean. Dolor posible. Cabeza en almohada. Aréolas en sábana. Eco de embestidas. No veo cara. Fantaseo desconocido uniéndose. Ella chupándome mientras él la folla. Le gustaría. Mirarla ojos mientras la montan por detrás. Prueba con espejo…
Pausa. Evito jalar. Echo atrás. Abro nalgas. Lamo culo. Dedo. Sin reacción. Sigo. Mucha saliva, mouille. Listo para ofrenda íntima.
Glande en entrada. Suave. Pasa justo. A tope. Respira hondo. Cinco veces. Vaivenes largos. Dolor-placer. Exulta, llena.
Listo. Salgo lento. Agujero abierto. Tiembla, frío. Masajeo espalda. La giro. Rodillas a lados. Cierro ojos. Jalo pensando. Seis chorros en pechos. Baja al ombligo. Sobra. A sábanas. Primer recuerdo.
Vaciado. Cae sobre ella. Cabeza en cuello. Caricias pelo. Casi «gracias». Corazón puro. Sonrisas. Sano, mono. Potes follando.
Busco bolso. Ella cigarros, yo tabaco. Fumamos callados. Sacitados. Recuperamos como críos post-gym. Paz inmensa. Voces normales. Reímos.
Pito en boca, leche alrededor. «Uff». Ya se fue.