Estaba agazapado en el callejón oscuro, detrás del bloque de Ratelier. El corazón me martilleaba el pecho como un puño ansioso. Primera vez. Sabía que vendría ese tornillo apretándome las costillas. Todos los testimonios lo decían. Pero mi conciencia estaba en paz. Ese cabrón merecía morir. DRH de mierda, que gozaba haciendo llorar a mujeres sin defensa. Dos suicidios en su haber. Legal, pero podrido.

El sudor me chorreaba por la espalda. Manos temblorosas sobre el arma. Silenciador improvisado, bien engrasado. Esperaba. Minutos eternos. ¿Por qué esta excitación? No era culpa. Era el vértigo del desconocido. Como tocar por primera vez una piel prohibida. El dedo rozando el gatillo, nervioso, torpe. Quería apretar ya, sentir el retroceso. La polla dura bajo los pantalones, joder. Mezcla enferma de miedo y deseo. El tipo era un salaud perfecto. Riesgos mínimos. Policías desarmados, sin gasolina, sin personal. Far West total.

La Espera: Miedo y Deseo Entrelazados

Apareció. Ratelier, silbeteando. Paso confiado. Corazón en la garganta. Sudor en los ojos. Me pica la palma. ¿Y si falla? ¿Y si grita? Excitación sube. Piernas flojas. Primera vez. Todo vibra. Apunto. Respira hondo. Dedo tiembla en la cola del gatillo. Maladroite, como un chaval virgen ante los pechos de su primera. Presiono suave. POC. El cañón ahoga el estallido. Él cae. Limpiamente. Sangre brota, negra bajo la luz mortecina. El cuerpo se sacude. Ojos vidriosos. Mío. Lo hice.

Retroceso me sacude el hombro. Calor en la mano. Olor a pólvora quemada, metálico, íntimo. Me quedo quieto. Jadeando. Polla latiendo aún. Adrenalina pura. Descubrimiento brutal. El primer contacto con la muerte. Carne caliente, inerte. No toco. Solo miro. Corazón desacelera lento. Euforia sube. Inocencia rota. Ya no soy el de antes. El rey avanza en el tablero.

El Instante: Contacto Brutal y Descubrimiento

Salgo sigiloso. Noche fresca lame mi piel sudada. Camino normal. Nadie nota. Al día siguiente, interrogatorio. Inspector listo, ojos cansados. Le doy carnaza. Hablo del cabrón, de Anna, su mujer ahogada en golpes sin marcas. Alibi en Amiens, hotel Carlton. Ella allí, muerta de miedo. Pagué yo. Verifican. Empleados confirman. Cuentas limpias. No contrato. Libre.

Él sabe. Intuición afilada. Pero cero pruebas. Partida de ajedrez perfecta. Caro-Kann, trampas sutiles. Karpov style. Gano Anna. Ella ignora todo. Ganador se lo lleva todo. Inocencia ida. Ahora, horizonte negro abierto. Placer nervioso queda. Cada recuerdo, pulso acelera. Primera vez. Jaque mate.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *