Bajo el ciruelo, en el jardín del bistrot. El sol caía pesado. La fiesta de Olivier era un caos de cerveza y cuerpos. Sesenta tías para quince tíos. Yo, Denis, flaco como un palo, orejas de soplillo, nariz llena de puntos negros. Siempre sonriendo. Esa noche, decidido a mojarla. Annabelle. Gorda, pero palpable. Jean apretado, culo que eclipsaba el balón en el partido de foot.
Esperaba mi turno. Nervios en el estómago. Sudor en las palmas. La veía beber de los jarrones de champán llenos de birra. Cabeza metida, mentón en la espuma. El sol rebotaba, mojándola. Reía. Todos la mirábamos. Braguetas tensas. Ella, garota de cerveza salada, nos ponía duros. Yo fantaseaba con enterrarme en esa carne blanda. Miedo a que no saliera. ¿Y si me rechazaba? ¿Y si era torpe? El corazón latía fuerte. Deseo quemaba. Quería tocarla. Olerla. Romper mi sequía.
La aproximación: nervios y deseo en la fiesta
Partido loco. Ella bloqueaba goles con su trasero. Penalty fallado porque mirábamos su entrepierna. La costura crujió. Poilazos negros asomando por la encaje roja. Todos gritamos. Ella corrió más, ganó. La alzamos. Dedos rozando su raja. Malos, inexpertos. Ella jadeaba. Yo palpé faja. Carne tibia. Sufrí la erección. Miedo y ganas mezclados. Tías guapas se fueron a la piscina de Natacha. Quedaron las gordas, las futboleras. Selección natural. Perfecto para mí.
Ronda de birras. Cabezas en jarrones. Culos en círculo. Faldas arriba. Tetas saltando. Manos en nalgas. Braguetas abiertas. Pollas goteando. Ella me miró. Ojos prometiendo. Yo temblaba. ¿Sería mi primera? Sí. Virgen de tías. Solo pajas. Nervios me ahogaban. Pero el alcohol empujaba. La fiesta viró orgía. Margot con dedo en culo, odiándolo. Claudine chupando pajas. Nadine mamando vergas burbujeantes. Agnès olfateando culos.
El clímax y la huella eterna
La arrastré bajo el ciruelo. Lejos del montón. Cabeza en mi pecho. Roté birra. Ella jugaba con mis huevos. Trufas maduras. Los rodaba. Boca cerca. Lamida tentativa. Yo gemí. Manos en sus tetas. Pesadas. Pezones duros. Bajé el jean roto. Bragas rojas. Poils oscuros. Húmeda ya. Dedo torpe en su coño. Calor viscoso. Ella ahogó grito. Nervios míos: ¿duele? ¿gusta? Polla tiesa contra su muslo. Ella la tocó. Primera piel ajena. Temblé. Maladroite. Excitante.
La tumbé en hierba. Piernas abiertas. Culo redondo. Empujé. Cabeza de polla en su raja. Resbalé. Risa nerviosa. Volví. Entró despacio. Apretada. Calor envolvente. Gemí fuerte. Ella clavó uñas. Ritmo torpe. Choques húmedos. Sudor mezclado. Olía a birra, sexo, tierra. Aceleré. Nervios rotos. Placer puro. Ella gritó. Yo corrí. Semen caliente dentro. Primera eyaculación real. Colapsé.
Después, quietud. Mouches zumbando. Cuerpos apilados alrededor. Ella en mis brazos. Pezón en mi boca. Mordisqueé. Suave. Inocencia ida. Mundo cambiado. Miedo vencido. Pero huella: vacío dulce. Sabía a más. Carne pegada. Rotos juntos. Fin de pureza. Horizonte abierto. Recordarlo ahora, nervios vuelven. Excitación eterna.